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quarta-feira, 12 de maio de 2010

Entrevista a Verónica de Andrés

El amor es una respuesta universal que lo impregna todo. Así lo considera Verónica de Andrés, educadora y coach que ha recorrido medio mundo dando conferencias. Ella misma considera que, ante cualquier situación, está la opción de creer que es una catástrofe o una oportunidad que brinda la vida para seguir creciendo. Todo depende de la interpretación que le demos a las cosas. Ésa es una de las claves

Verónica de Andrés, educadora, conferenciante internacional y autora especialista en crecimiento personal y motivación ha venido recientemente a España a presentar una película-documental en la que ha volcado gran parte de sus enseñanzas y experiencia para ofrecernos una auténtica lección de vida basada en la propia confianza de cada uno.

Pregunta: Por su profesión de coach, en los últimos 20 años se ha dedicado a estudiar y a investigar cuestiones tales como la motivación, la autoestima o la inteligencia emocional. ¿Qué ha descubierto al respecto?

Respuesta: Lo más importante que he descubierto es que el amor es la respuesta universal para superar el miedo. Y que, sin importar nuestras diferencias culturales, educativas o sociales, lo que todos los seres humanos necesitamos para atravesar retos, para aprender mejor, para resolver exitosamente nuestros conflictos es una gran dosis de amor. Sin amor, no hay confianza, y sin confianza no hay crecimiento alguno.

P: ¿Está la sociedad, en general, necesitada de este tipo de sentimientos y enseñanzas?

R: Yo creo que sí, en especial en tiempos de crisis, pues lo que los seres humanos necesitamos saber es que el amor y la confianza son innatos, por lo tanto, son sentimientos que pueden estar adormecidos bajo capas de miedo, pero pueden ser recuperados. Nacemos sólo con dos miedos: a las caídas y a los ruidos fuertes, son los dos únicos miedos innatos que están destinados a protegernos.

Todos los demás son adquiridos, por lo que pueden ser desaprendidos. Creo que lo que esta sociedad necesita recordar hoy es que dentro de nosotros mismos está la fuente del Poder el Amor, que es el motor más potente de los aprendizajes, los logros, la salud y la felicidad.

P: En una cultura como la nuestra, en la que se da bastante importancia a las cosas materiales y menos a las espirituales ¿cree usted que la inteligencia emocional puede proporcionarnos un puente hacia la felicidad?

R: Creo que la inteligencia emocional nos puede proporcionar claridad para que las emociones nos jueguen a favor y no en contra. En esta sociedad, donde vivimos apurados, con la prisa por llegar a algún lugar donde podamos encontrar la felicidad, aprender a utilizar la inteligencia de las emociones puede, literalmente, salvarnos la vida. Una emoción encapsulada puede enfermarnos, pero también una emoción que se adueña de nosotros puede complicarnos sobremanera. La inteligencia emocional (IE), en primer lugar, nos ayuda a ponernos en contacto con nuestras emociones (qué siento), nos enseña a escucharlas (a qué acción me invita esta emoción), nos permite regularlas (razonar con las emociones).

La IE nos permite también tener una valoración adecuada de nosotros mismos (conocer mis fortalezas y mis áreas de mejora). Este auto-conocimiento nos permite confiar más en nosotros mismos. Conocerse no es centrarse egoístamente en uno mismo. Todo lo contrario, cuanto tenemos esta auto-conciencia, podemos desarrollar la conciencia de los demás, que es la otra gran área de la Inteligencia Emocional. Dentro de las 18 competencias que forman el modelo del IE de Goleman se destaca la empatía, que nos permite reconocer las necesidades de los demás y accionar para dar una respuesta dentro de nuestras posibilidades. Esta actitud de servicio constituye la base de la felicidad que perdura, a diferencia de la felicidad transitoria (que proviene sólo de lo material). La felicidad trascendente es la que proviene de poner nuestros dones y talentos al servicio de algo más grande que nosotros mismos.

P: Ha realizado numerosos seminarios y conferencias en los cinco continentes y en universidades muy relevantes. ¿Qué pretende aportar a los demás en sus intervenciones?

R: Lo que más agradecen las personas que vienen a nuestros seminarios y cursos es que les damos las herramientas para aprender a atravesar el miedo, para animarse a llevar adelante sus sueños, para salir de su zona de comodidad y darse permiso para tener esa dosis de originalidad que es necesaria para emprender algo nuevo. Tal vez lo que más destacan nuestros alumnos es que los conocimientos que les damos les sirven para tener más confianza en sí mismos y vivir una vida más plena. Y que, casi sin darse cuenta, la transformación se traslada a las personas que los rodean.

P: Asimismo, ha estado en sus intervenciones junto a importantes personalidades. ¿Qué ha podido aprender de ellos?

R: La personalidad más influyente en mi vida profesional es Jack Canfield, uno de los maestros más importantes de la película «El Secreto». De Canfield la enseñanza más poderosa que aprendí es que el rechazo es un mito. Su libro «Sopa de Pollo para el Alma» fue rechazado por 130 editoriales. Cuando un pequeño editor lo publicó, rápidamente se transformó en un best seller, Fue traducido a 39 idiomas, ya lleva más de 10 millones de libros vendidos y está en el libro Guiness de record de ventas. Canfield afirma que el rechazo se hace efectivo sólo cuando nosotros mismos nos rechazamos, cuando nosotros mismos bajamos los brazos y nos damos por vencidos. Si mantenemos los ojos firmes en la meta, no hay rechazo.

Actitud de vida

P: ¿Considera que a través de la confianza se pueden conseguir muchas cosas a nivel personal?

R: ¡Claro! La confianza es lo que tenemos -o no- cuando las cosas salen mal, cuando el plan no funciona, cuando la barca se sacude en la tempestad. La confianza es un sentimiento y una actitud de vida: fundamentalmente es una elección que lo impregna todo. Frente a la dificultad, a nivel personal o profesional, siempre puedo elegir interpretar lo que sucede como un peligro o como un desafío. Puedo mirar lo que me sucede como una catástrofe, y transformarme en víctima, o puedo elegir mirarlo como una oportunidad para crecer y transformarme en protagonista. Pensemos en un caso extremo como el de Viktor Frankl, quien estuvo en un campo de concentración. En sus relatos cuenta que pudo observar personas que aún en las peores circunstancias elegían consolar a otros y compartir su único mendrugo de pan. Esto es prueba de que nos pueden despojar de todo, pero nunca nos podrán quitar la libertad de elegir nuestra interpretación frente a lo que nos sucede. Una persona que tiene confianza suele ser optimista, pues se sabe dueña de la interpretación que mejor le sirva para encontrar la solución frente a lo que le acontece. La confianza impacta todos los órdenes de la vida, desde nuestra capacidad para aprender hasta nuestras relaciones. Es el vínculo más importante entre las personas, tanto para la pareja, como para los miembros de una familia, de una empresa y de un país.

P: Y en este sentido, ¿qué les falta a la mayoría de las personas por aprender de sí mismos? Es decir, ¿qué capacidades interiores tendríamos que desarrollar más a fondo?

R: Básicamente, lo que nos falta es desaprender el miedo. Para hacerlo necesitamos aprender a confiar más en nosotros mismos, a escuchar nuestras emociones y a usarlas como consejeras sin que se apoderen de nosotros. Necesitamos también desarrollar la capacidad de observar nuestros pensamientos, aprender a desechar los que no nos sirven y estimular los que sí nos sirven. En síntesis, desarrollar la capacidad de observar -sin juzgar- nuestros resultados en la vida y aprender a plantearnos metas que estén en relación con nuestros dones y talentos y con el sentido que le queremos dar a nuestra existencia.

Necesidad de valoración

P: ¿Podría explicarnos a quiénes están dirigidos sus programas de capacitación y qué beneficios se consiguen con los mismos?

R: Nuestros programas de capacitación están dirigidos a padres, gente de empresas, profesionales, amas de casa, etc. En realidad, a todo tipo de público. En un mismo curso hemos tenido una alumna de 23 años y otra de 89. Un director de una empresa multinacional y una persona que está sin empleo. Esto es posible porque el mensaje que tenemos para transmitir es inherente a la condición humana. Cuando llegamos a ese nivel, los seres humanos nos hacemos las mismas preguntas, ¿qué puedo hacer para no sentirme solo? ¿Cómo puedo ser más optimista cuando todo sale mal? ¿Cómo puedo tener más confianza para hacer mis sueños realidad? Debajo de todas las corazas que nos separan, desde que nacemos hasta la hora final, los seres humanos necesitamos lo mismo: que nos quieran, que nos valoren, que nos reconozcan. Y precisamente esto es lo que enseñamos en nuestros seminarios. Les damos a las personas las herramientas para que eso que buscan lo encuentren dentro de sí mismos primero, y para que lo desarrollen con los demás luego.

P: Ha venido a España a presentarnos la película-documental "Confianza Total". ¿Cómo definiría esta creación y con qué objetivo se ha realizado?

R: La película-documental "Confianza Total" fue enteramente realizada utilizando el Poder del Amor, de lo contrario no hubiera sido posible realizarla. Fueron Lucas Palmero y Florencia Andrés (mi hija mayor y su marido) quienes comenzaron este sueño. Al ver los resultados extraordinarios de los cursos y seminarios que impartíamos, empezaron a pensar que éste era un mensaje que valía la pena difundir para que estuviera disponible para todo el mundo. Así, que ellos un día se preguntaron: ¿qué soñarías hoy si supieras que no vas a fracasar? Y la respuesta fue llevar el poder del amor y la confianza a cada rincón del mundo. ¡Menuda tarea! Dicen que a veces los sueños vienen en un tamaño muy grande para que podamos crecer en ellos. Para dar respuesta a esa sueño surgió la idea de hacer una película- documental que pudiera inspirar a las personas del mundo entero y animarlas a tener un sueño y vivirlo.

P: ¿Con qué sensación saldrán los espectadores después de verla y qué enseñanzas pueden extraer?

R: Con la sensación de que la vida es un milagro, un milagro de cada día para atesorar, para disfrutar, con la certeza de que la confianza está en nuestro interior y que, si no la tenemos, igual la podemos recuperar con la motivación para ponerse en contacto con un sueño que quieran hacer realidad y con la alegría de saber que la adversidad se puede, no sólo superar, sino que puede ser el motor para transformar algo malo en algo bueno, en algo grandioso. Con la convicción de que se puede, siempre se puede.

El Poder del Amor

P: ¿Por qué surgió la idea de recoger sus principales inquietudes en un vídeo? ¿Cree que así llegarán sus enseñanzas a un mayor número de personas?

R: Como explicaba anteriormente, la idea del DVD surgió como respuesta a la pregunta que nos formulamos: cómo hacer para que estas enseñanzas e historias de vida llegaran a todas las personas en un formato accesible y presentando el contenido de manera que no sólo instruyera sino que acompañara y estimulara. Entonces, la idea de hacer una película fue la mejor respuesta. Lo que no sabíamos era lo que íbamos a atravesar en el camino de la realización. Tuvimos que poner en práctica todas y cada una de las enseñanzas que impartimos. Y estamos felices, pues el nuevo paradigma dice que se aprende al hacer. Y el poder del amor, fue lo que nos sostuvo en los momentos de incertidumbre y nos permitió perseverar. La película, en sí misma, es un testimonio de que se puede, que con confianza y con amor todo es posible.

Ser positivos

P: ¿Por qué muchas personas –independientemente de su lugar de nacimiento, edad, raza o religión- pierden la confianza en sí mismas y caen en un "pozo sin fondo"?

R: Porque reciben muchos comentarios negativos acerca de sí mismos. La investigación ha demostrado que los niños de casi todas partes del mundo reciben a diario un promedio de 450 comentarios negativos y sólo 45 positivos y, en algunos casos, puede llegar a ser más grave. Entonces, esa confianza intrínseca con la que nacemos, que nos permite hacer –en los dos primeros años de vida– los mayores aprendizajes, comienza a resquebrajarse. El niño empieza a perder su confianza. Y comienza a internalizar, de una forma u otra, un mensaje que dice «No eres lo suficientemente bueno».

El niño que recibe comentarios despreciativos se desprecia a sí mismo, no se cree merecedor de amor ni se siente valioso. Comienza a acuñar una imagen de sí mismo muy pobre, y esto se traslada luego a todas las elecciones de su vida. Sin embargo, también me gustaría decir que los seres humanos somos mucho más que estímulo-respuesta.

Hay quienes habiendo tenido una infancia desgraciada, igualmente encuentran recursos para desarrollarse y llegar a ser resilientes y, al mismo tiempo, ser empáticos y compasivos consigo mismos y con los demás. Pero suelen ser las excepciones. Por eso, en nuestros seminarios y cursos advertimos a los padres, educadores y gente que tiene personal a cargo que las palabras tienen poder, que no se las lleva el viento y que pueden construir o destruir a una persona. Los que trabajamos con personas, los que educamos, tenemos una enorme responsabilidad sobre los demás, podemos plantar semillas de amor o de miedo en una persona, y según lo que plantemos, será lo que cosecharemos.

P: ¿Podría ofrecer algunas recomendaciones para mejorar la vida de los demás?

R: Lo más importante para mejorar la vida de los demás es ver lo bueno. Destacar lo bueno en los demás hará que eso florezca. Aquello en lo que nos centramos crece. Entonces si vemos lo bueno, eso se multiplicará.

El reconocimiento es una forma de sanar las heridas del otro, es un bálsamo a la despiadada voz de la autocrítica que desmorona tantos sueños y socava la confianza. Lo importante es que ese reconocimiento, ese ver lo bueno, sea auténtico, puntual y específico, y realizado lo antes posible. Ver lo bueno fue lo que me cambió la vida a mí cuando en la Escuela Primaria una maestra vio mi luz y me lo hizo saber. En forma de reconocimiento escrito, todos los días ella tomaba 5 minutos para destacar algo bueno en algún alumno. No lo hizo sólo conmigo, sino con todos. Pero a mí, literalmente, me cambió la vida. Por eso, en lugar de dar una larga lista de recomendaciones, me quedo sólo con esta: ¡vean lo bueno en los demás y háganselo saber!

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